La propuesta del candidato presidencial Iván Cepeda de construir un millón de viviendas para familias de estratos 1, 2, 3 y 4 ha puesto nuevamente la vivienda en el centro del debate nacional. Sin embargo, desde el sector constructor han surgido cuestionamientos sobre la coherencia de esta iniciativa frente a las decisiones adoptadas durante el actual Gobierno en materia de acceso a vivienda.
La discusión tomó fuerza luego de que el presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Guillermo Herrera, expresara su sorpresa frente a la propuesta y recordara que el sector político que hoy respalda la candidatura de Cepeda es el mismo que acompañó las decisiones del Gobierno Nacional que modificaron y redujeron el alcance de Mi Casa Ya, programa que durante años impulsó el acceso a vivienda para miles de familias colombianas.
Mi Casa Ya: un programa que impulsó el acceso a vivienda
Durante más de una década, Mi Casa Ya permitió que miles de familias colombianas accedieran a subsidios para la cuota inicial y beneficios sobre la tasa de interés, facilitando la adquisición de vivienda propia y convirtiéndose en uno de los principales motores de la vivienda de interés social en el país. No obstante, las modificaciones implementadas durante la actual administración generaron incertidumbre entre compradores, constructoras y entidades financieras. Para el sector, la reducción del alcance del programa impactó directamente la dinámica de la vivienda nueva y limitó las oportunidades para muchas familias que dependían de estos beneficios para cumplir el sueño de tener casa propia.
Una promesa que genera interrogantes
Aunque desde diferentes sectores se reconoce la importancia de impulsar nuevas soluciones habitacionales para reducir el déficit de vivienda en Colombia, la propuesta de construir un millón de viviendas ha abierto interrogantes sobre su viabilidad y sobre la coherencia de plantear metas ambiciosas después de haber debilitado mecanismos que durante años facilitaron el acceso a vivienda para miles de hogares.
Desde Camacol insisten en que el país necesita una política habitacional estable, con reglas claras, seguridad jurídica y herramientas efectivas que permitan recuperar la confianza de compradores e inversionistas, así como reactivar el sector constructor, uno de los mayores generadores de empleo y desarrollo económico del país.
La pregunta que hoy plantea el sector
Más allá de la discusión electoral, el debate ha dejado una pregunta sobre la mesa: ¿cómo pasar de reducir programas que ayudaban a las familias a comprar vivienda a prometer una de las metas de construcción más ambiciosas de la historia reciente de Colombia?
Mientras la vivienda vuelve a convertirse en un tema prioritario dentro de la agenda nacional, el sector constructor considera que el desafío no está únicamente en anunciar nuevas metas, sino en garantizar políticas públicas coherentes y sostenibles que permitan transformar las promesas en oportunidades reales para millones de colombianos.
Porque el acceso a vivienda digna no puede convertirse simplemente en una promesa de campaña ni en una bandera electoral.
Debe traducirse en decisiones responsables, sostenibles y verificables que permitan transformar los anuncios en oportunidades reales para millones de colombianos.
